Carbajo-Nunez Martin ,
Magnifica Humanitas y la Ecología integral (26.10.2026) (45),
in
Blog Accademia Alfonsiana, 45 (2026) p. 2
.
La encíclica Magnifica Humanitas afronta los desafíos éticos que la inteligencia artificial (IA) pone a la persona humana y a la convivencia social. Su preocupación fundamental no es tecnológica, sino antropológica. Más que centrarse en las máquinas, se pregunta por el tipo de humanidad que estamos construyendo con ellas. ¿Contribuyen estas tecnologías a edificar una sociedad más fraterna y humana o, por el contrario, están reforzando una nueva Babel basada en el control, la eficiencia y el poder?
Más que limitarse a ofrecer criterios éticos para regular la IA, la encíclica propone un cambio de paradigma que permita pasar de la lógica del dominio a la del cuidado, la fraternidad y la gratuidad. No busca un algoritmo mejor, sino una manera más humana de habitar el mundo.
La ecología integral incluye el ámbito digital
Magnifica Humanitas está en plena sintonía con la reflexión de la Laudato si', pero amplía el horizonte de la ecología integral al ámbito digital. Concretamente, muestra que, junto a los ecosistemas naturales, existen también ecosistemas tecnológicos, comunicativos y culturales. Todos ellos forman parte del ambiente común que compartimos y del que somos responsables. Por ello, la ecología integral no puede limitarse a las relaciones entre la persona, la sociedad y el medio ambiente natural, sino que debe incluir también los sistemas de inteligencia artificial, las «patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnológicas [y] datos» (MH 67).
Coincide con Laudato si' al identificar el paradigma tecnocrático como una de las principales causas de la actual crisis socioambiental. Sin embargo, amplía ese diagnóstico al mostrar cómo la inteligencia artificial y los sistemas digitales intensifican la pretensión de controlar, predecir y optimizar toda la realidad. Frente a esta lógica, reafirma la dignidad inalienable de toda persona, el valor del límite, la gratuidad, la fraternidad y la apertura a la trascendencia.
Asimismo, amplía el principio de la destinación universal de los bienes para incorporar esos recursos informacionales y tecnológicos que hoy condicionan profundamente la vida social, económica y cultural.
Incluye también el ámbito cultural y comunicativo
La encíclica amplía igualmente el concepto de sostenibilidad, que no se limita exclusivamente a los recursos naturales, sino que abarca también la justicia digital, la calidad de la comunicación y el cuidado de los ecosistemas culturales y relacionales.
Aplica la sostenibilidad también al ámbito tecnológico y digital, pues no son realidades inmateriales, limpias o éticamente neutras. El desarrollo de la IA, por ejemplo, exige centros de datos de elevado consumo energético, extracción de tierras raras y complejas cadenas globales de producción. «Por eso es esencial desarrollar soluciones tecnológicas más sostenibles» (MH 102).
Insiste también en la necesidad de «promover una ecología de la comunicación» (MH 137) y del conocimiento. No basta proteger los bosques y los océanos; es necesario proteger también los espacios de diálogo, confianza, verdad y encuentro, sin los cuales la convivencia humana se degrada.
A la contaminación ambiental, la encíclica añade la contaminación informacional y cognitiva. Si la primera deteriora los ecosistemas naturales, la segunda daña los ecosistemas culturales y relacionales mediante la manipulación algorítmica, la desinformación, la polarización y la sobrecarga comunicativa. La ecología integral exige, por tanto, evitar el «dominio de las conciencias» (MH 171), protegiendo las condiciones que hacen posible el discernimiento, el diálogo y la búsqueda compartida de la verdad.
Conclusión
«¡No tengáis miedo a las nuevas tecnologías!» (RS 14), exhortaba Juan Pablo II. La Iglesia «se sentiría culpable ante el Señor si no las utilizara» (EN 45) y si no tratara de evangelizar la cultura que ellas generan. En esta misma línea, León XIV invita a afrontar la revolución tecnológica no desde el miedo ni desde un optimismo ingenuo, sino desde el discernimiento.
La inteligencia artificial representa una oportunidad extraordinaria cuando permanece al servicio de la persona y del bien común. De todas formas, un futuro mejor no se construye únicamente mediante el desarrollo de tecnologías cada vez más poderosas, sino, sobre todo, sanando el corazón humano y construyendo juntos una civilización del cuidado, de la fraternidad y de la paz.
Parole chiave: Magnifica Humanistas, ámbito digital, Sviluppo, Laudato si' Ecología
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